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GRACIAS.- OS ESPERO EN MI NUEVO BLOG.-

Mi segunda novela "Héctor, el niño que supo decir "NO" ,Un nuevo libro de cuentos"Llueven sonrisas, ¿Vienes?y los poemarios "Los camaleones también lloran" y "Cálidos vientos" "Mundos de papel" ya en Amazon

Quedan abiertos Sonrisas de Camaleón, Los Cuentos de Noe , para los que queráis leer, son tantas las letras, los momentos y el sentir vertidos en estos casi 7 años en estos rincón.

Besos y sonrisas miles, Gracias sin sus lecturas no habrían existido mis letras.

Buscarme "Seresilencio" https://seresilencio.blogspot.com.es/

Una muy larga novela será creo lo próximo que llegará durante este obligado descanso, entre momentos que obvio dolores, con calma y quietud.

sábado, 28 de septiembre de 2013

El Espejo del Alma

Mi vida se había sumido en una mortal monotonía, una aburrida  rutina que no era capaz de sobrellevar.

Me levante una mañana y  al mirarme en el espejo mientras me peinaba, no pude reconocer a aquella desconocida cuya imagen me era devuelta.



La vida había mellado mi rostro, las ojeras de tantas noches en vela, las arrugas en la frente de 
tantas preocupaciones, la mirada triste reflejaba decepción., ¿De qué?  Tal vez de todo.


¿Por qué? la vida había sido tan profundamente aniquiladora con su juventud, con sus sonrisa de carcajada espontánea, con sus ganas de bailar  en cualquier momento, lugar.

Aquella mañana fue complicada, debía acabar unos informes para el Consejo,  apenas tuvo tiempo de tomar un café.

Levanto la mirada un breve momento y se encontró con aquellos ojos que la observaban interrogantes.

No hacía mucho tiempo que había tomado posesión de aquella mesa,  la verdad es que apenas le había prestado atención, solamente sabía su nombre y que por los designios del destino, le habían trasladado a su mismo departamento. ¡¡Pobre!!! No sabía lo que le esperaba.

Ella ya lo había experimentado desde hacia algún tiempo. Nada es perfecto en la vida,  pensó.

Pero también era mala suerte, en una empresa como aquella.

Sin saber porque, decidió aquella mañana  hacer un breve descanso, tomando un café con él.

Mal asunto, desde aquel momento se volvió una adicta de su compañía, de su conversación, su sonrisa y por supuesto de aquellos lindos ojos del color del bosque en plena ebullición primaveral. 

Sin  saber como, pasaron a conversar del tiempo y la actualidad, a temas tan diversos como la Historia  o la economía. Le encantaba la pasión con que hablaba de aquellas cosas que a él tanto le gustaban.

Despertó intereses nunca sospechados para ella. Pero lo mejor es que le hizo revivir, sus sueños que habían estado hibernando durante largos años, encontrando el momento ideal para resurgir.

Volvió a sentir nostalgia de sus viajes, de sus historias, de sus afición por la escritura, que desde pequeña había cultivado afanosamente, ilustrando sus propios relatos bien a carboncillo o simplemente a mano alzada.

Recordó viejos proyectos e incluso le hablo de ellos ¿Por qué no lo hizo entonces?. Porque extraña circunstancia no marcho cuando ya había tomado su decisión. Perdió su oportunidad y lo sabía.

Compartieron juntos sus proyectos de futuro, charlando frente a un café, mirándose a los ojos o  durante un simple paseo, para realizar una breve desconexión . A él le gustaba hablarle de sus avances, de sus logros y a ella le encantaba escucharle, de veras que sí.

Si bien se habían forjado unos lazos de amistad que parecía sincera, Ella sin apenas darse cuenta se dejo engañar por las apariencias, por detalles tontos, erróneos, por miradas que al parecer no eran tales, por una simpatía mal orientada.

Su relación no era demasiado buena, de hecho hacia demasiado tiempo que ya no había magia,  el tiempo y la desgana se habían ocupado de ello. Tenía un lazo demasiado fuerte  para poner fin a aquella situación. Así que tomo la decisión más cómoda, la menos conflictiva, la menos dolorosa, ¿Para quién? Para los demás. 

Ya hacía 20 largos años que la vida le había dado una segunda oportunidad y en aquel momento la acepto, lucho por ella, pero ahora, no sabía si realmente había merecido la pena.

Habían sido tantas las experiencias vividas, los obstáculos encontrados, las lágrimas acalladas en la garganta, el cansancio, la  lucha para al final rendirse a la evidencia.

No estaba ya segura de nada, ni de nadie, ni tampoco le importaba demasiado. Sólo quería escapar de aquello, se sentía enjaulada, prisionera  de por vida, privada de tantas cosas lindas que la vida a veces es capaz de depararnos.

Cometió un gran error, le dijo como se sentía cuando estaba a su lado. Se arriesgo demasiado, por algo, por alguien, que no sabía si realmente merecía la pena. Pero ella era sí.

Tal vez muy radical, Blanco o Negro, sin colores intermedios, sin escalones dobles que  sus  pequeños pies no fueran capaces de alcanzar.

Durante días, semanas, soñó despierta, parecía, aunque ella no estaba tan segura, sus instintos le orientaban hacía otra dirección. La mente vil instrumento de engaños. Sus instintos tal vez, aunque ella no pondría las manos sobre el fuego, hicieron llegar una información que no era correcta.

Sólo era una mujer que se había prendado de alguien distinto, arrollador, tal vez por su juventud, tal vez por su madurez. O simplemente por hacerla revivir los sentidos, las pasiones y las ganas de realizar aquellos sueños, al escucharle mientras conversaba de sus progresos.

Dejó de mirarle, de hablarle incluso, nada más que lo justo, evitó estar cerca  de su cuerpo, porque todo él le producía sensaciones que no quería ni podía permitirse, aunque las deseara profundamente.

Se dejó llevar estúpidamente,  se olvido el escudo de plomo que nos protege de las problemáticas situaciones o de las malas personas y resulto tocada en la batalla. 

Soñaba con él, tenía ciertas fantasías por llamarlas de alguna manera. No podía evitarlo.

Ahora estaban más distantes, apenas hablaban, ella le evitaba y el siempre divagaba cuando hablaban. No habían vuelto a charlar como antes.....

Cada uno de ellos sumido en sus historias, en los problemas  reales de la vida, deseando que  algo les ayudara a alejarse de aquel hastío en el que día a día les iba  acompañando de la mano, aquella persona rencorosa, orgullosa, que dirigía de momento su destino.

En la distancia, aunque intentaba no hacerlo, le observaba profundamente, y  se sumergía en su mar de sensaciones, deseos, pasiones,   que para ella no eran nada confusos, reflexionaba sobre ellos, aunque intentaba hacerlo lo menos posible, y estaba casi segura de que no había visto fantasmas. Su instinto la decía que aquello no había sido un sueño, un engaño de su mente, un cortocircuito de sus neuronas, aunque todo era factible.

A veces conseguía mantener la mirada e intentaba ver en aquellos ojos una respuesta, pero  no había nada,  estaban vacíos, él era así, impermeable, traslucido.

Las horas transcurrían lentamente y ella se aislaba centrándose en sus papeles o simplemente miraba la pantalla, aunque realmente su mente se perdía en el túnel sin luz en el que estaba en esos momentos sumida,  pensando si realmente tenía miedo a seguir viva  y sentir  aquello,  o a estar enferma de nuevo y no poder volver a sentirlo.


María José Luque Fernández.


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Poemario.- Añoranza.....