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GRACIAS.- OS ESPERO EN MI NUEVO BLOG.-

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Quedan abiertos Sonrisas de Camaleón, Los Cuentos de Noe , para los que queráis leer, son tantas las letras, los momentos y el sentir vertidos en estos casi 7 años en estos rincón.

Besos y sonrisas miles, Gracias sin sus lecturas no habrían existido mis letras.

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Una muy larga novela será creo lo próximo que llegará durante este obligado descanso, entre momentos que obvio dolores, con calma y quietud.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Estigmas: Enfernedades Mentales


Nuestra sociedad esta llena de estigmas, no somos nada tolerantes con quienes nos rodean, sean amigos o familiares, sean completos desconocidos o gente famosa.

Un gran estigma lo llevan los enfermos mentales crónicos, sean de carácter leve o grave, aunque igual de pesada es la carga que deben soportar sus parientes más cercanos.
                
Primero el desconocimiento de la enfermedad en sí, de la sintomatología, del grado de integración en la  vida normal como dicen los “normales”.

Pero ¿Quién es realmente normal? Todo el mundo tiene un problema, un dilema, un color de pelo que le preocupa, una mancha en la piel, una tonalidad que le hace distinto a los demás, un carácter agrio que puede producirle aislamiento. En fin, los hombres somos la más compleja diversidad existente.

Tan complejos que no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, de explicar nuestros comportamientos, de averiguar  al 100% como funciona nuestro cuerpo y mucho menos nuestra mente.

Nuestras neuronas encerradas en el cerebro, dos hemisferios completamente distintos, con  una serie de funciones asignadas, unas terminaciones nerviosas que funcionan adecuadamente en orden a que, a una serie de estímulos que se producen y son reconocidos por nuestra mente.

Que ocurre a veces, desordenes, ¿Por qué?,  Años, enfermedades, desgaste, accidentes, sustancias artificiales.

Da igual la causa, lo importante es el hecho en sí: dejamos de lado a nuestros enfermos, lo hacemos siempre cuando son crónicos aunque nos cueste reconocerlo, pero si encima son enfermos mentales, añadimos otro sentimiento irracional “El miedo”.

Leemos en el periódico “Un esquizofrénico  ha matado a sus padres”… Claro, es que tenía  que estar encerrado, mira lo que ha ocurrido.

Sin embargo leemos “ asesinada por su exmarido”, nos sorprende, nos incomoda, no lo entendemos, pero no presuponemos, no condenamos, la justicia lo hará……..

No nos paramos a pensar, ¿Quién era esa persona? ¿Qué le ocurría realmente? ¿Estaba diagnosticado? ¿Tenía un tratamiento adecuado? ¿Su vida era razonablemente cómoda?

Son estos y muchos más los interrogantes que nos podemos encontrar cuando hablamos de enfermedades mentales, difíciles a veces de diagnosticar, duras con la vida del enfermo y de su familia cercana y  un tratamiento muy caro de sostener que a veces no es factible, una tutela y cuidado adecuado por la asistencia social que cada vez existe menos.

La creencia popular y totalmente errónea es que la esquizofrenia es un problema de desdoblamiento de personalidad, simplemente es que perciben la realidad de forma muy diferente a como nosotros lo hacemos.  Lo normal es que sufran síntomas aterradores como  oír voces o creer que  los demás pueden leer su mente, controlar sus pensamientos e incluso conspirar para hacerles daño.

Son muchos y variados los tratamientos que pueden administrarse a estas personas, dependiendo del grado de la enfermedad y de la propia persona, pueden ser más o menos efectivos, puede optar el especialista por antipsicóticos de nueva generación que parece ser son un poco más efectivos por que no solo tratan los síntomas de la enfermedad en si,  sino que también parece que tienen menos efectos secundarios. La otra opción son los antipsicóticos convencionales como el haloperidol, clorpromazina, zuclopentixol, flufenazina y perfenazina.

Fue en los años cincuenta cuando se comercializaron estos medicamentos y si bien tratan los aspectos negativos de la enfermedad como  Alucinaciones y voces, producen efectos secundarios como temblores, rigidez, inquietud e incluso Epilepsia.

El paciente que la mayoría de las veces no se da cuenta o no quiere reconocer su enfermedad, debe tomar el tratamiento cada día, sin olvidarse ninguna toma, normalmente ocurre que no es totalmente autónomo con lo cual debe ser la familia la que se encargue de recordárselo, para evitar que se interrumpa y se produzca una recaída.

Pero no solo es importante la medicación, es fundamental el entorno en que debe  integrarse, su familia, sus amigos, y los pocos que consiguen o mantienen  un trabajo, sus compañeros.

Deben sentirse cómodos, necesitan una rutina, aunque también hay que animarles a que se unan a cualquier salida, celebración que se realice en su entorno cercano.

La vida del enfermo, pero también de los que viven con él, de sus familiares cercanos se trastoca totalmente, nos convertimos en cuidadores que conviven con la enfermedad 24 horas al día, durante los 365 días del año.

A veces es más decisivo el conocimiento del cuidador que el juicio del propio médico, sabe cómo reacciona, que efectos le produce la medicación, si es necesario ajustar la dosis, si se acerca una recaída.

Es duro y difícil el día a día, hay que intentar que la tranquilidad y la armonía sean la base de la vida diaria, evitar los conflictos en la mayor medida posible. No contrariarle porque ellos están seguros de lo que ven, de lo que piensan, para ellos es real. Pero nunca caer en el círculo de aceptarlo como algo normal.

Como en todos los aspectos de nuestra vida, siempre debemos tener un enfoque positivo hacia lo que hace, hacerle sentir bien es importante.

Es muy fácil saber cuando cambian sus hábitos, cuando dejan de dormir bien, pesadillas o pensamientos descorazonadores, se sienten confusos, asustados, nerviosos. Dejan de alimentarse correctamente, no quieren ninguna relación con el medio exterior. Hay que tener cuidado,  si estamos pendientes,  puede evitarse una recaída y el ingreso al hospital, que siempre es contraproducente para estas personas y su vuelta a la rutina.

Son personas a las que hay que acostumbrar a rutinas, lavarse, peinarse, mudarse de ropa, comer regularmente, tomar su medicación, pasear, descansar, ver un poco de televisión o oír música les distrae, pero casi nunca consiguen centrarse en leer, aunque en algunos casos ocurre. Es como los niños, las rutinas les hace sentirse seguros, acompañados, protegidos.

Cuidar de un enfermo es todo un reto, un enfermo crónico es para toda la vida, pero un enfermo mental es una rutina de supervivencia continua que produce un impacto práctico y emocional muy importante.

Nunca debemos confundir depresión con esquizofrenia, no tienen nada que ver, aunque a veces la depresión puede provocar cambios de conducta en las personas.

Como cualquier otra enfermedad, no tiene nada que ver con la educación recibida ni con la actitud de los padres,  y nunca debe enfocarse de esta manera.  Lo cierto es que se desarrolla entre los 18 y los 35 años de edad, justo al final de la adolescencia y en los momentos más decisivos de la vida de una persona, sus estudios y el acceso al trabajo. De hecho la mayoría de estas personas no suelen haber terminado sus estudios.

En ocasiones, hay casos de suicidios, pero mientras el tratamiento es estable disminuye este deseo incontrolado.

Son muchos los grados  y muy diferentes  las capacidades mentales que se ven afectadas, normalmente las cognitivas: concentración, memoria, pensamiento y capacidad de planificar o solucionar problemas.

A pesar de todo, son muchas las personas que consiguen llevar una vida feliz y plena.

Gracias a las asociaciones que  son fundadas por familiares de enfermos, consiguen llevar una terapia también psicológica y social, se organizan talleres, conferencias, salidas y dejan de estar encerrados en casa que es donde normalmente se ubica el mayor tanto por ciento de su  vida.

No solo los enfermos sino también las familias, los cuidadores reciben el apoyo y la atención necesaria, se liberan de algunas cuestiones y encuentran un lugar y unas personas con quien poder poner un poco de orden en sus ideas, en sus vidas.

Podría hacer una lista interminable, por lo que sólo voy a nombrar algunas. Voy a permitirme la libertad debido a mi cercanía a ella, de  hablar de APASEV, "Asociación Pro Ayuda, Salud, Esperanza y Vida" cuya sede está en Alcorcón y se mantiene  gracias a las pocas subvenciones que la comunidad y el ayuntamiento les concede y por supuesto el dinero de las propias familias en ella implicada, como el resto de las asociaciones………

Puedes encontrarlos en:

APASEV

Entidad: Asociación Pro Ayuda Salud, Esperanza y Vida (APASEV)
Dirección: C/ Timanfaya, 15-31. CP 28954. Alcorcón. (Madrid)
Teléfono: 91 610 07 93
E-mail: apasev@hotmail.com



AFENES
C/ Mariscal, s/n - Pasaje El Piyayo, local 2 - 29008 Málaga (Málaga)

AMAFE
Calle de Ruiz Perelló, 7 - 28028 MADRID (Madrid)


ADIPE

C/ DELS HORTS, 1º B BAJOS - 07003 PALMA DE MALLORCA (Illes Balears)

ACFAMES

C/ TOPAZI, 29 1R 1A - 08012 BARCELONA (Barcelona)

 ASIEM
 Asociación para la Salud Integral del Enfermo Mental
C/ Quart, 19 n 1. 46001 Valencia. Tlf: 96 392 28 59     




María José Luque Fernández.

Fotografia de Neuroticosmentales.org.















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