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Quedan abiertos Sonrisas de Camaleón, Los Cuentos de Noe y Viajamos con el corazón, para los que queráis leer, son tantas las letras, los momentos y el sentir vertidos en estos tres años en estos rincón.

Besos y sonrisas miles, Gracias sin sus lecturas no habrían existido mis letras.


viernes, 1 de febrero de 2013

¿Relato de Cantina?

            
Un fuerte viento sacudió la jardinera que Tomas tenía en la ventana, las flores se troncharon  y acabaron estrellándose en el suelo del jardín.
Sintió en sus mejillas la fuerza del viento, sus pupilas parecieron dilatarse al contemplar cómo salía del mar, giraba rápido sobre sí mismo, tenía forma de peonza y se fue alejando de la costa hasta que de repente desapareció en la inmensidad del océano.
Muchas veces escucho relatos sobre ellos, pero nunca hasta ese preciso momento había visto nada tan parecido a un tornado.
Fue presa de la inquietud desde aquel momento, sus pensamientos se agolpaban desbocados sin orden ni concierto, no sabía explicar porque, pero el incidente de la mañana le causaba mal presagio.
Aquella fue una tarde fría y desapacible, el cielo se cubrió de nubes, el mar se obscureció, el fuerte olor a humedad, los relámpagos iluminaban el cielo mientras el ruido sordo del trueno lo envolvía.
Quejumbrosos sonaban contra el acantilado los embates traicioneros de sus profundas aguas, sólo a  intervalos regulares una luz bañaba el horizonte, acompañando las luces de los aviones, el faro.
Leía sin poder concentrase, sentado allí frente al mar, de repente un gran resplandor iluminó el acantilado, estaba aturdido, su respiración agitada en el silencio.
Sobresaltado y temblando aún sintió un leve balanceo, apenas podía abrir los ojos, sentía el frío metal sobre su torso, no podía moverse.
Hasta donde su vista podía alcanzar había ladrillos, libros, mar y……
 -……………..Un trozo de metal asomaba por la cadera. Agitaba los brazos queriendo salir rápidamente de aquella pesadilla, pero no era una de esas aventuras que solía escuchar narrar a los pilotos en la cantina que su padre tenía en el aeropuerto.

Era la cruda realidad.

Sonrisas de Camaleón.
                                                                                                             .

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Poemario.- Añoranza.....