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GRACIAS.- OS ESPERO EN MI NUEVO BLOG.-

Mi segunda novela "Héctor, el niño que supo decir "NO" ,Un nuevo libro de cuentos"Llueven sonrisas, ¿Vienes?y los poemarios "Los camaleones también lloran" y "Cálidos vientos" "Mundos de papel" ya en Amazon

Quedan abiertos Sonrisas de Camaleón, Los Cuentos de Noe , para los que queráis leer, son tantas las letras, los momentos y el sentir vertidos en estos casi 7 años en estos rincón.

Besos y sonrisas miles, Gracias sin sus lecturas no habrían existido mis letras.

Buscarme "Seresilencio" https://seresilencio.blogspot.com.es/

Una muy larga novela será creo lo próximo que llegará durante este obligado descanso, entre momentos que obvio dolores, con calma y quietud.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Camino

Caminar lenta pausadamente
para desandar un camino,
plasmar tu esencia en mi ser,
mirar-te-me como se mira el aire,
sin mirar,
sentir-te-me envuelto en mi-tu piel,
sin rozarla.
Amar-te-me un todo,
un nada en la inmensa vereda.

Ser yo-tu-nosotros  hermoso sentir.

Mi último adiós Capitulo III

............No se encontraba bien, deseaba llegar pronto a su destino, tal vez así conseguiría averiguar qué significaba todo aquello.

Hacía ya largos meses que no tenia noticias de ella, no sabía donde ni como podría encontrarse, pero si sabia donde había sido vista por última vez.

Sentía temor e inquietud, no podía de dejar de pensar en ello. ¿Que encontraría allí? Solo podía intuir que no seria algo agradable, sino seguramente peligroso muy peligroso.

Llevaba días dándole vueltas en la cabeza a la idea de no acudir a aquel lugar, pero no pudo resistir el deseo de hacerlo que ese momento era superior al miedo que podía sentir.

Tres largos años hacia que empezó a conocer aquel mundo tan diferente y lejano de el, fue entonces cuando comenzó a comprender el significado de aquella palabra que ahora le causaba escalofrío con solo pensar en ella, con verla escrita.

Pero ella sabía que no todo había sido malo en esta dura experiencia, que esos largos meses no había acontecido en vano, en ellos conoció algo realmente maravilloso, un sentimiento tan poco apreciado hoy día “La amistad”

Podía haberlo dejado, olvidarse y seguir con su vida de siempre pero el hecho de  saber que ella podía no existir ya,  le roía las entrañas

Eran extrañas las circunstancias que día a día envolvían la existencia de su pequeña amiga. El lo sabía. Solo pequeñas confesiones que entre delirios de dolor se escapaban de entre sus pequeños labios le habían permitido llegar a conclusiones que no eran nada alentadoras.

¿Por qué? pensaba en alto, por que no habría sido una  chica normal.
Todo hubiese sido más fácil, pero ni tan siquiera ahora lo era.

El guardaba celosamente un secreto que nadie debía arrancarle, esa llave con la que tantas veces había soñado.

Ella encerraba toda la vida de su amiga y solamente el podría abrirla si lo creía necesario.

Estaba tan confuso ¿Qué secretos albergaría?, no lo sabia, solo podía esperar a que el tren llegase a su destino, a que algo o alguien le condujera hasta allí, solo cabía, pues eso, esperar.

A medida que la noche transcurría, los vagones se deslizaban a través de montes y colinas.
Los arbustos, los grandes olivos bebiendo el agua de aquellos ríos que alegraban el solitario valle con el ruido de los caudalosos cauces.

La noche había quedado atrás, ahora sentíase mejor contemplando el amanecer, por un momento le pareció volver a  ver aquellas verdes, enormes montañas, aquella vieja estación de la que tantas veces ella le había hablado pero el ruido de la puerta que tras él se abría le hizo ver la realidad del momento.

Una voz ronca le abstrajo de sus pensamientos. Sobresaltado volvió la mirada y sintió un profundo alivio al comprobar que tan solo era el revisor.

Salió al pasillo, quiso respirar el aire de la mañana a través de la ventanilla, y sintió algo extraño en sus entrañas y entonces recordó que no había comido nada desde el día anterior.

Sentado en el coche bar después de haber saboreado un delicioso desayuno, fumaba un cigarrillo que nerviosamente apagaba o encendía.

Ya se acercaba al final del viaje.

Sentía cada vez mas terror ante esta situación tan desoladora que estaba viviendo y de la que no sabia como salir ¿Cómo encontraría la solución al enigma?

De repente algo le vino a la mente, recordó aquella pesadilla que había tenido horas atrás, casi al mismo tiempo sintió como un sudor frío invadía su cuerpo.

¿Sera posible? no, no puede ser, pensó para él.

 La palidez de su rostro dejaba ver claramente la crisis que estaba pasando. No hacía más que darle vueltas a la misma parte de ese estúpido sueño:

“Una locomotora, una llave, una puerta, ¡ábreme!”.

Allí estaba la clave del enigma que estaba viviendo.
Ahora lo veía claramente.

Todo el viaje lo había tenido a su alcance, delante de el  y no supo verlo.
Se levanto y con paso ligero se dirigió a su habitación. Cerró por dentro el compartimiento y entonces se subió a la litera.
Se quedo mirando fijamente aquella pequeña puerta que había en el lateral y la abrió.

Allí estaban eran cuatro precioso libros, la cubierta dorada y el color plata, como una flecha, recorría la portada, resaltaba, aquel nombre tan conocido para él: “Carmen”

Cogió el primer libro, sus dedos temblorosos dudaban en abrirlo, pero al final casi sin darse cuenta se encontró leyendo:
………………………

“¿Qué habría sido de él? Nunca le descubrieron, ¿Por qué?

Aquella persona que había formado parte tan intima de mi vida, de mi propia sangre, que conocía no mi ser, sino cada rincón de mi cuerpo, cada lunar, cada recoveco.

Mi hermano había conseguido despertar en mi toda clase de sensaciones, sentimientos encontrados de amor y odio tan profundos, que marcaron mi vida para siempre.

Cuando se casó, por fin, me sentí realmente libre por primera vez.

La distancia  entre nuestros cuerpos fue tan real que dejó de ser una serie amenaza para mí.

Hacia muchos años que no me tocaba, pero aún me producía nauseas el hecho de  descubrir cerca de mí su olor, su aliento, su mirada enferma en busca de más.

No sabía como, pero aquella noche reuní todo aquello que nunca había tenido. Aún no se cómo fui capaz.

Me tiemblan las manos al recordarlo.

En ese momento me di cuenta de que había sido una perfecta idiota, ¿como no me percate antes? Era un cobarde, Fue incapaz de contener la micción y no precisamente de placer cuando coloque con mano firme, sin temblar el pulso,  aquel afilado cuchillo, que papa usaba para trinchar el pavo de navidad, sobre su miembro erecto, preparado una vez más para ultrajar mi cuerpo.

Su sonrisa, sus pupilas dilatadas, su aliento entrecortado, cerca del climax, después de, cómo tantas veces,  disfrutar de mi cuerpo como un animal, se volvieron palidez extrema  paralizado por el miedo…

Cuando mi cuñada me dijo que iban a ser padres, mi mente empezó a visionar a una velocidad de vértigo, todo aquello que viví durante cuatro años, rompiendo en pedazos la inocencia de mi infancia, la diversión de mí adolescencia  y el maravilloso descubrimiento del amor, del encuentro con otro cuerpo, con otro ser. 

Todo fue truncado sin que nadie sospechara nunca            

Vivía aquel recuerdo con tanta intensidad que le parecía  haber vuelto al pasado, otra vez.

.
Hasta que ella se hizo realmente fuerte.

................ Continuará

Capitulo Final.- Su pelo salvaje

........La vida había cambiado radicalmente desde el momento en que se iniciaron aquellas indeseadas incursiones.

Las cosechas eran arrasadas, las casas desvalijadas, las mujeres ultrajadas y llevadas como sirvientas al interior de la muralla. Los niños menores de 10 años muertos al instante pues no reportaban beneficio alguno.

Las aldeas más alejadas salieron mejor paradas.  Con el tiempo se dieron cuenta de que les necesitaban vivos, si no había cosechas, no tendrían alimentos, manos para trabajar la tierra, materiales para truncar, en fin, todo aquello imprescindible  para su supervivencia.

Los días se hacían largos y tediosos.

No conseguía avanzar tan rápido como había pensado en un primer momento

Era un poco más complicado de lo que parecía  lograr que confiaran en él. A pesar de que casi siempre el estado de aquellos seres era el mismo, no hablaban nunca de sus planes de batalla durante sus largos banquetes.

Llegó a dudar de la existencia de ellos, de alguien que liderara a aquellas bestias.

Aquello podía ser terrible, sólo el hecho de  pensar que unos seres tan despreciables obraran a su libre albedrío, a su antojo, cuando su mente, ó mejor dicho, cuando sus necesidades más primitivas les empujarán a salir de aquel recinto que les separaba de la realidad.

Cada nuevo amanecer era un acercamiento hacia el cráter de aquel volcán que estaba a punto de entrar en erupción.

No podía descuidarse tenía que pensar y rápido en una nueva táctica para descubrir cuales eran sus puntos débiles.

No podía desistir en su empeño. Algún fallo tenían que cometer, de alguna manera tenían que conseguir sorprenderles, dejarles fuera de si, sin capacidad de reacción el tiempo suficiente para activar la yesca, que hiciera prender la mecha que activara la rueda que debía poner en marcha la cadena.

¿Como conseguirlo…..?

La aldea bullía de actividad, no había ningún atisbo de miedo ó de preocupación entre la gente del lugar.

Parecían que estaban bajo el influjo de la marea, el sol brillaba aquella mañana con intensidad y el frío del invierno parecía menor.


Iba aproximándose la primavera y los primeros pájaros procedentes de las islas, se atrevían a realizar incursiones tierra adentro, sus trinos daban un poco de armonía a la triste y monótona  vida de la aldea.

Era como si nunca  hubiera ocurrido nada, un espejismo dentro de una cruda realidad que estaba muy lejos de ser un mal sueño. A veces se despertaba envuelto en  sudor, pesaroso, desorientado y creía haber sido victima de una terrible pesadilla nocturna, pero en breves momentos la fría humedad de los pantanos devolvía a su mente la cordura.

Difícil sobrevivir en un lugar tan poco habitable, el barro, la humedad, los animales que allí dormitaban les hacían permanecer en una alerta continua.

Para evitar ciertas sorpresas dormían  en los árboles, nunca hacían fuego, comían hierbas y frutos y jamás abandonaban los pantanos.

Aquello era mejor que permanecer en las aldeas  expuesto a los ataques de aquellos seres.

Todo estaba perfectamente organizado, grupos de vigilancia, grupo de recolección, cuidadores de niños….

Muy al contrario de lo que sucedía dentro de las murallas, aquí nada se dejaba sin control no podían permitírselo.

Una tormenta se había desatado, se había tornado noche y no paraba de caer agua.

Era muy difícil continuar la marcha en esas condiciones.

El cielo se iluminaba ocasionalmente por algún relámpago y sus siluetas se recortaban en la sombra de la montaña.

El agua les llegaba hasta las rodillas, y su cuerpo pesaba empapado de lluvia.

Aún así no aminoraban, estaban acostumbrados a la humedad y el fango de los pantanos.

Nadie dudaba un instante, aquello debía terminar ya, no podían mantener mucho más tiempo aquella situación,  su alma se iba encogiendo en cada luna nueva.

Era mucho el tiempo que llevaban esperando a que aquella profecía se cumpliera.

En el templo todo estaba dispuesto para llevar acabo la ceremonia de iniciación. Los altares con sus estandartes, la imagen del gran señor…………..

No había más tiempo que perder, aquel era el momento que tanto habían esperado.
Sin saber cómo, sincronizados en diferentes lugares estalló la revuelta.
…………………
El Maestre  observaba a través del catalejo como un buitre volaba en círculos hacía ya un largo rato. La curiosidad le incitó a buscar el porqué. Dejó a un lado el pichel que utilizaba para beber aquel brebaje que le ayudaba a soportar los rigores del invierno sobre sus huesos.
Un campesino rebuscaba sin descanso junto a sus perros. Carambola, Aquellos montones que desplazaba a uno y otro lado eran cadáveres.
Estaba saqueando a los muertos.

No entendía que había ocurrido, nadie le había avisado de aquella matanza, si bien era cierto, que nadie le rendía pleitesía  en aquel lugar, desde la noche en que los herejes llegaron con sus malas artes y convirtieron la vida en un caótico devenir.

Solamente “El renacer” que según la antigua profecía no debía llegar nunca a ver la luz, produciría en los habitantes de aquella fortaleza una calma desconocida hasta entonces que por supuesto predeciría a la gran hecatombe.
 ………………….

Se mordía el labio para no gritar, la sangre gota a gota resbalaba por la comisura de su boca. La culpa era del jefe de la guardia, él no quería realizar aquella incursión sobre el bosque de los portales mágicos. Él atrajo los malos augurios. “El Quebranto”, como le llamaban, había sido fiero en la lucha, estaba en el borde de la atalaya cuando ocurrió.

Un relámpago iluminó el cielo y su espada prendió en llamas.
…………………

Sintió un fuerte dolor en la pierna y perdió la noción del tiempo. El Maestre estaba allí cuando despertó. Le obligo a beber aquel asqueroso brebaje que nunca le había gustado, una infusión de amapolas, “Dormirás”.-Le dijo.- no sin antes advertirle que al despertar, donde ahora estaba su pierna, sólo encontraría una horrible cicatriz.

Sobrevivir allí era toda una peripecia, nunca sabes que te va a deparar el mañana. Todo el mundo llora y nosotros nos reímos, vivimos la vida sin más, da igual de pie que tumbados. Cómo el sol y la luna opuestos, así somos………vencedores y vencidos.

Enredados en jirones, polvo, sangre; aquel día todo había desbordado sus expectativas, no paraban de llegar  curiosos para satisfacer naciente sensación. Festín de lujuria sin fin. Ni el Purgatorio podía ser peor que aquello.

Aquel lunático estaba tan seguro de conseguir evitar que “El Renacer” viera la luz, que Iba colocando una encima de otras a aquellas muchachas, pretendía formar un obelisco y prenderle fuego, el fulgor del génesis en todo su esplendor.

Una visión horrenda que estaba degenerando en una celebración multitudinaria, mediante la invocación al todo poderoso, se rogaba por el regreso de los grandes hombres a través de los portales mágicos, a cambio de la vida de aquellas mujeres.

Ellos no eran dignos de entrar a rezar en los templos. Lo hacían allí sobre la arena. Dentro de los atributos de aquellos herejes, estaba el de robar, vestirse con sus ropajes y arrebatarles la vida.
…………….


“El Quebrado” oteaba todo aquel vasto territorio, sin encontrar ninguna señal de ellos, parecían haber desaparecido sin más, “tierra trágame”, fue lo único que se le ocurrió pensar cuando en la distancia sus ojos cansados……….


...........Vislumbraron filas y filas de guerreros que surgían de entre la arboleda…………

La profecía, las profecías, se estaban cumpliendo.

Ambas……. ¿Cuál resurgiría primero?

Marijose.- Fotografía de la red

Aquel................



El dolor es agrio, ¡no importa! en tus entrañas me quemaría
Te siento en mi piel cada mañana,
Al amanecer te espero en mi cielo, mientras despierto,
Nubes de algodón como lecho
Gotas de lluvia, néctar que tu piel destila
Besas con pasión mi mundo
Tus alas cruzan fugaces mi cielo
Desbordas con explosiones de deseo
Palpitan mis entrañas, amaneces y deslumbras
Dotas de  colores la mano que te acaricia
Avanzas despacio, acompañas mi noche
Se  eriza mi piel solo con verte
Bailes dispares, llamaradas intensas
Sombras y luces conviven
Formas infinitas, celestiales alcanzan el clímax
Avanzas retrocedes fluyen ante mis ojos
Sin más me deleitas, rojas, verdes, amarillas, violetas
No concibo sin ti  el día a día.

Texto de María José Luque Fernández.
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Poemario.- Añoranza.....